El ilimitado desprecio por la soberanía y la
integridad territorial
Víctor
Rodríguez Cedeño
Mientras los estadios en México, Canadá y Estados
Unidos, sede la Copa Mundial de Fútbol, se llenan de colores y de alegría, en
Venezuela la crisis continúa. Los presos políticos siguen llenando las cárceles
del horror, la libertad de expresión sigue bajo la persecución del régimen, la
situación económica cada vez más grave, especialmente para los trabajadores y
jubilados cuyos sueldos y pensiones se pulverizan ante el altísimo costo de la
vida, una corrupción generalizada que ahora en la calle cubre a los agentes del
Estado para extorsionar a los ciudadanos, a lo que agregamos ahora el desprecio
de quienes controlan el poder por nuestra soberanía e independencia.
En días pasados, ante el asombro de todos,
incluidos los “dirigentes” del chavismo, el régimen le abrió la puerta a las
fuerzas estadounidenses para que en el territorio desplegaran otra acción
militar, esta vez en contra de “terroristas” del Tren de Aragua, para acabar
con el una vez protegido por el régimen, Héctor (el Niño) Guerrero Flores y sus
secuaces, a los que abatieron militarmente. Un ataque quirúrgico, habría dicho
el presidente Trump, pero efectivo y letal para “estabilizar” la zona y
garantizar a los inversionistas su participación en las actividades mineras.
Una vez lo liberaron y protegieron, lo
promovieron, le abrieron las puertas para que con su grupo crearan el terror y
desestabilizaran la región e incluso, en Estados Unidos. Hoy lo entregan
mediante una operación combinada entre organismos de seguridad de Venezuela y
de Estados Unidos (…) para desarticular estructuras de delincuencia organizada
que operaban en el sureste del estado Bolívar, como reza el comunicado oficial
del interinato. Ya no es más el “hombre nuevo” del chavismo, sino el “cabecilla
de una organización criminal”. Una operación que contó, como dice el gobierno
de Delcy Rodríguez, con “apoyo tecnológico especializado” pero ignorando las
normas que regulan la presencia y actividad de fuerzas extranjeras en el
territorio nacional.
Los “revolucionarios” chavistas y sus herederos
fueron siempre deshonestos. Decían luchar por la soberanía y la independencia
del país, pero la entregaban a cubanos, rusos, chinos, iraníes. Decían combatir
la corrupción y se robaron todo. Mostraron una cara hacia al mundo que
contentaba a algunos “intelectuales” de izquierda que veían en el movimiento
socialista del siglo XXI un nuevo esquema para luchar y acabar con el
imperialismo y la supremacía de Estados Unidos. Todos estos años y con el mismo
cantar de la lucha por la soberanía y la independencia, por nuestra
autodeterminación, por la integridad territorial y por la paz, entregaron el
país, nuestro territorio, nuestras riquezas, a grupos terroristas como las
FARC, el ELN y otros grupos delictivos nacionales y extranjeros con el apoyo y
la participación de civiles y militares vinculados al poder que se
enriquecieron y manejaron la zona al margen de la ley, quienes tendrán que se
ser investigados, procesados y castigados en su momento.
Una vez favorecieron y apoyaron actividades
delictivas transnacionales, hoy las combaten. Todos saben cómo actúan y qué
hacen en todo el país para realizar actividades vinculadas al narcotráfico y al
terrorismo. Ante el terror que le tienen al tutor, ahora “reafirman su
compromiso con la lucha contra la delincuencia organizada”. Deshonestidad y
cinismo sin límite, para sobrevivir, lo que parecen lograr, aunque por mucho
menos tiempo del que imaginan.
Los hermanos Rodríguez Gómez, constructores y hoy directores del desastre, cambian el sistema y se acercan cada vez más al “tan odiado” imperio y entregan todo, con el único fin de seguir en el poder y encontrar una salida “negociada” que les permita junto a sus cómplices disfrutar de la riqueza mal habida y de la seguridad que algún gobierno inescrupuloso le otorgue por algún tiempo. La dictadura designada desde afuera continúa el proceso de destrucción, aunque a su manera. Durante años han pisoteado nuestra soberanía e independencia, durante años han engañado al país, a sus mismos seguidores, hoy lo siguen haciendo con el cinismo que les caracteriza, al mejor postor.

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