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lunes, 29 de junio de 2026

La Corte Suprema confirma el fallo: Trump debe pagar 5 millones de dólares por abuso sexual - The NYT

 

La escritora E. Jean Carroll sentada en el alféizar de una ventana con vistas a la ciudad de Nueva York.

 

La Corte Suprema confirma el fallo: Trump debe pagar 5 millones de dólares por abuso sexual

El presidente Trump había pedido a los magistrados que intervinieran luego de que un jurado determinó que había abusado sexualmente de la escritora E. Jean Carroll, además de difamarla.

En mayo de 2023, un jurado federal de Nueva York declaró al presidente Trump responsable de haber abusado sexualmente de la escritora E. Jean Carroll y de haberla difamado.Credit...Sarah Blesener para The New York Times

Por Abbie VanSickle y Benjamin Weiser

La Corte Suprema rechazó el lunes la solicitud del presidente Donald Trump de revisar la sentencia civil que lo obliga a pagar 5 millones de dólares, luego de que un jurado determinó en 2023 que abusó sexualmente de la escritora E. Jean Carroll y la difamó.

El anuncio de los magistrados no incluía ninguna exposición de motivos y no se registró ninguna opinión disidente pública.

Un segundo caso derivado de las acusaciones de Carroll también podría llegar a la Corte Suprema. En enero de 2024, otro jurado condenó a Trump a pagar a Carroll 83,3 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios por difamarla en 2019, después de que ella lo acusara de una violación ocurrida décadas atrás.

Los abogados de Trump dijeron que tienen pensado pedir a los magistrados que también examinen ese caso.

Aun así, la decisión del lunes representa un duro golpe para Trump, y es muy probable que marque el final de sus esfuerzos legales para impugnar el veredicto del jurado que dictaminó que agredió a Carroll a mediados de la década de 1990 en el probador de una tienda departamental.

El anuncio de la Corte Suprema se produjo después de que la Corte dictaminara en febrero que el presidente se había extralimitado en sus competencias al imponer aranceles generalizados valiéndose de poderes de emergencia. Esa decisión, que supuso un duro golpe para la estrategia económica y de política exterior de Trump, provocó duras críticas por parte del presidente, quien se refirió a los magistrados que votaron en contra de los aranceles como “tontos y lamebotas” y una “vergüenza para nuestra nación”.

En respuesta a la decisión del lunes, Trump hizo una publicación en redes sociales en la que calificaba la demanda de Carroll de “Caso Falso”. Añadió que iba a “seguir luchando contra este caso de Instrumentalización de la justicia y esta Guerra Jurídica en mi contra, incluida la ridícula acusación de Difamación, con todo mi poder y todas mis fuerzas”.

En su publicación, Trump acusó al estado de Nueva York de crear una ley “para un instante fugaz, remontándose muchas décadas atrás, con el fin de ‘pescarme’ injustamente”. Se refería a una ley de Nueva York de 2022 que concedía a los adultos que afirmaran haber sufrido agresiones sexuales un plazo de un año para presentar una demanda, incluso si el plazo de prescripción ya había expirado. Carroll, una ferviente defensora de esta ley, presentó la demanda tras su promulgación.

Carroll, de 82 años, escribió en Substack: “¡GANAMOS! ¡ESTA VICTORIA ES PARA TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO!”.

Su abogada, Roberta Kaplan, dijo que la decisión “confirma de una vez por todas el veredicto unánime del jurado de que el presidente Donald Trump agredió sexualmente y difamó a E. Jean Carroll. Sus múltiples intentos de apelar contra ese veredicto han fracasado, y el fallo de hoy pone fin a su intento de eludir la responsabilidad por sus actos”.

En mayo de 2023, un jurado federal de Nueva York declaró al presidente culpable de haber abusado sexualmente de Carroll y de haberla difamado.

El jurado coincidió en que Carroll, una exescritora de revistas, había demostrado de manera convincente que Trump abusó sexualmente de ella en un probador de la tienda Bergdorf Goodman cuando sus caminos se cruzaron en la década de 1990. Además, el jurado consideró que Trump había difamado a Carroll al publicar un comunicado en las redes sociales en el que calificaba su caso de “una estafa total” y “un engaño y una mentira”. En todo momento, Trump negó las acusaciones de Carroll.

Entre otras evidencias, el jurado escuchó las denuncias de dos mujeres, además de Carroll, que afirmaban que Trump las había agredido, así como un fragmento de la infame grabación del programa Access Hollywood, en la que se oye a Trump alardear de que solía agarrar y besar a las mujeres sin su consentimiento.

Tras el veredicto, Trump recurrió ante el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos, alegando, entre otras cosas, que el juez del juicio, Lewis A. Kaplan, cometió un error al permitir que se presentaran ante el jurado las evidencias de las dos mujeres y el fragmento de la grabación.

En diciembre de 2024, un tribunal de apelación compuesto por tres jueces confirmó el veredicto del jurado, al considerar que Trump no había demostrado que las evidencias hubieran vulnerado su derecho a un juicio justo.

Trump pidió entonces a los jueces de la Corte Suprema que se pronunciaran y determinaran que el tribunal de primera instancia había cometido un error.

En un escrito presentado ante el tribunal, los abogados de Trump describieron las pruebas como “acusaciones de hace varias décadas, sin verificar y sin relación con el caso”.

También alegaron que el tribunal de apelación había aplicado incorrectamente la ley y argumentaron que los magistrados debían intervenir porque “si no se corrigen, estos errores se repetirán en una gran cantidad de casos civiles y penales en el futuro”.

Los abogados de Carroll pidieron a los magistrados que rechazaran la petición del presidente.

Escribieron que la Corte Suprema “suele negarse” a admitir a trámite casos “cuando las cuestiones planteadas son irrelevantes” para el veredicto, “como ocurre en este caso”.

Kirsten Noyes colaboró con la reportería.


NOTA:

El psycho-squizoid además de delincuente y genocida también es violador y difamador convicto y confeso. Una basura humanoide como esa tiene que estar tras las rejas.


Venezuela sepultada bajo los escombros de un Estado fallido - Gustavo de Arístegui

 

Venezuela sepultada bajo los escombros de un Estado fallido

Gustavo de Arístegui

 

Hay catástrofes que, además de segar vidas, desnudan verdades. El doble terremoto que el pasado 24 de junio asoló el norte de Venezuela —dos sacudidas de magnitud 7,2 y 7,5 separadas por apenas treinta y nueve segundos, las más violentas en más de un siglo no solo ha sepultado a miles de venezolanos bajo el hormigón: ha dejado al descubierto, con una crudeza insoportable, la absoluta incapacidad del régimen narcoterrorista castro-chavista para construir un Estado serio, esto es, un Estado capaz de garantizar a sus ciudadanos lo más elemental: protección, servicios básicos y seguridad. La incompetencia, el latrocinio y la fuga de talentos han destruido casi todas las capacidades del Estado.

Porque eso es, exactamente, lo que hoy brilla por su ausencia más absoluta. En las zonas devastadas no hay presencia alguna del Estado venezolano —ni en el nivel federal, ni en el estatal, ni siquiera en los municipios férreamente dominados por el chavismo. Quienes escarban entre los escombros, quienes auxilian a los heridos, quienes rescatan a los atrapados, son los voluntarios, los vecinos y algunas policías locales abandonadas a su suerte. El aparato que durante años se proclamó “revolucionario” y “protector del pueblo” se ha evaporado en el preciso instante en que el pueblo más lo necesitaba, cuando la furia de la naturaleza se desata.

 Cifras desoladoras

El epicentro se situó en Yaracuy, pero la onda destructora alcanzó de lleno al estado costero de La Guaira —declarado “zona de desastre”—, a Caracas, a Carabobo y a Aragua, donde edificios enteros se desplomaron sobre familias reunidas en un día festivo. Se calcula que hay decenas de miles de desaparecidos. Y me temo que esto no sea más que una pálida sombra de lo que los cálculos de las agencias más reputadas temen. En las áreas más castigadas, con miles de viviendas mal construidas durante casi tres décadas de saqueo y desplomadas como castillos de naipes, las víctimas mortales podrían contarse, cuando se levanten todos los escombros, por decenas de miles. Es una cifra que estremece, y que la opacidad sistémica del régimen impedirá probablemente conocer en su magnitud real.

No se trata de una fatalidad geológica sin más. Se trata, sobre todo, de la consecuencia previsible de un modelo. Durante años, este régimen despiadado dilapidó la inmensa riqueza de Venezuela no en hospitales, ni en viviendas dignas, ni en infraestructuras capaces de resistir, sino en enriquecer a su cúpula y en financiar una vasta red de corrupción internacional: mordidas a dirigentes extranjeros, lobbies comprados en medio mundo, financiación de partidos de extrema izquierda que se convirtieron en sus voceros en España y otros países.

En suma una inmoral y, a la vista de esta tragedia sin límites, repugnante operación de influencia y propaganda, así como de complicidades adquiridas a golpe de petrodólares mientras el venezolano de a pie carecía de lo más básico. El dinero que debió blindar escuelas y reforzar edificios sirvió para comprar voluntades en capitales ajenas. Hoy, el resultado de esa traición se mide en víctimas mortales.

La respuesta de la comunidad nacional

Ante semejante orfandad, la comunidad internacional tiene una obligación moral inaplazable, y le corresponde a Estados Unidos encabezarla —tanto más cuanto que es Washington quien hoy avala al gobierno interino de los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge. La Casa Blanca ha actuado con rapidez: equipos de búsqueda y rescate, medios del SOUTHCOM, flexibilización temporal de las sanciones para permitir las transacciones humanitarias y un compromiso económico de ciento cincuenta millones de dólares —cien para la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU y otros cincuenta para las operaciones sobre el terreno—. Otros países —Francia, que desplazó de inmediato a sus rescatistas pese a los daños en su embajada; México; la propia Naciones Unidas— han sumado sus esfuerzos. Es una respuesta generosa, ciertamente, y digna de aplauso cuando la política norteamericana se deja guiar por la sensatez; pero, ante una tragedia de esta escala, resulta a todas luces insuficiente.

Y si la generosidad ajena se queda corta, la actitud de España resulta sencillamente inaceptable. Un Gobierno que durante años ha hecho del trato complaciente con el chavismo una seña de identidad de su política exterior, que ha mirado hacia otro lado ante la deriva criminal de Caracas, no puede ahora despachar la mayor catástrofe humanitaria del continente con gestos tardíos y tibios. El envío de la UME y del ERICAM —que se saluda— pero es incomparable con lo que hicimos en el caso de Nepal, operación que yo coordiné por encargo del consejo de ministros con 150 miembros de la UME, una unidad de rescate de montaña de la Guardia Civil y 10 miembros de la embajada de España en Nueva Delhi (estábamos acreditados en Nepal, Bután, Sri Lanka y Maldivas, además de la India) permanentemente en suelo nepalí durante más de un mes conmigo a la cabeza.

El pueblo venezolano es, por partida doble, víctima: primero de esta devastadora catástrofe, segundo de una tiranía que primero le robó el porvenir y ahora lo deja abandonado ante la catástrofe. A él, toda nuestra solidaridad, amor fraternal, asistencia sin reservas y ni demora. ¡Venezuela en el corazón!


miércoles, 24 de junio de 2026

Financial Times: La deuda externa de Venezuela

Financial Times: Venezuela revelará una deuda externa de 240.000 millones de dólares

 

Eso es la deuda que han dejado. ¡Lo que se han robado es mucho más!

 

El diario económico indica que el gobierno interino de Delcy Rodríguez espera reestructurar "esa pila de deuda" externa este mismo año

Financial Times: Venezuela revelará una deuda externa de 240.000 millones de dólares

Venezuela se ha embarcado en "la más grande reesructuracion de deuda soberana de la historia", destaca el Financial Times

El Nacional

junio 24, 2026 9:40 am | Actualizado 10:30 am

 

Un artículo del diario Financial Times adelanta que el gobierno interino de Delcy Rodríguez se prepara para revelar la existencia de una deuda externa que suma 240.000 millones de dólares. La cifra es significativamente más alta que los entre 150.000 y 200.000 millones de dólares estimados hasta ahora por los mercados.

Tan pronto como a principios de julio el gobierno de Delcy Rodríguez revelará el número que eclipsa a los mayores procesos de reestructuración de deuda de la historia, como el de Grecia. También presentará un esperado plan financiero con el que pretende alcanzar un acuerdo este mismo año con los acreedores para reestructurar esa enorme "pila de deuda", según el artículo.

El Financial Times, cuyos artículos de alta credibilidad suelen mover los mercados, cita varias fuentes familiarizadas con los planes del país.

Tras la destitución de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, Venezuela se ha embarcado en "la más grande reestructuración de deuda soberana de la historia", destaca el Financial Times.

"Según fuentes conocedoras de los planes del país, Venezuela revelará un endeudamiento significativamente mayor que las estimaciones del mercado (que oscilaban entre los 150.000 y los 200.000 millones de dólares) cuando, en las próximas semanas, presente a los acreedores el estado real de sus finanzas", indica el artículo.

Delcy Rodríguez se ha movido más rápido de lo esperado

"Delcy Rodríguez, líder interina de Venezuela, busca alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de finales de año. Este pacto allanaría el camino para el retorno del país a los mercados internacionales, tras haber permanecido excluido de ellos durante casi una década bajo el mandato de Maduro", dice el artículo, fechado en Nueva York y Londres.

"El gobierno de Rodríguez se ha movido más rápido de lo que muchos acreedores esperaban", señala el medio sobre el lanzamiento el mes pasado de un plan de restructuración con el apoyo de Centerview, firma vinculada al banquero francés Matthieu Pigase, quien participó en el pasado en refinanciamientos de Grecia y Argentina.

Pigase "tiene una cercana relación con Rodríguez que se remonta a hace más de una década", dice el Financial Times.

Los bonos de deuda son la cuenta más alta

El artículo recuerda que respecto al saldo de la deuda, los bonos emitidos por la República y por la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) son la mayor y más verificable parte individual de la deuda venezolana. Son cerca de 60.000 millones de dólares en bonos más 40.000 millones de dólares en intereses acumulados tras el default (impago) declarado por Maduro en 2017.

Esa cuenta de intereses crece en 5.000 millones de dólares cada año.

Inversionistas también han estimado que Venezuela debe entre 30.000 y 50.000 millones de dólares a compañías petroleras e intermediarios por facturas sin pagar, además de 20.000 millones de dólares en reclamos no pagados a compañías expropiadas por Hugo Chávez.

Venezuela también debe un estimado de entre 10.00 y 20.000 millones de dólares a China, saldo de unas deudas que anteriormente eran pagadas con petróleo. Además se calcula que debe 6.000 millones de dólares a Rusia y 4.000 millones de dólares a bancos multilaterales (como la CAF y el BID).


martes, 23 de junio de 2026

Venezuela y el desafío educativo post-tiranía - Dayana Cristina Duzoglou Ledo

 

Venezuela y el desafío educativo post-tiranía

Dayana Cristina Duzoglou Ledo

 

Hay algo que llama la atención sobre Venezuela. Después de más de dos décadas de crisis, buena parte de la discusión nacional continúa concentrada en cómo recuperar el país y muy pocas veces se aborda una pregunta realmente fundamental: qué país debemos construir ahora que esa recuperación avanza.

La diferencia parece menor, pero no lo es. No es lo mismo restaurar estructuras del pasado que preparar instituciones para un mundo completamente distinto al que existía cuando comenzó el deterioro nacional a finales del Siglo pasado. Los debates y medidas actuales suelen girar en torno a la reconstrucción de servicios públicos, infraestructura, estabilidad económica, seguridad jurídica y atracción de inversiones. Todos son temas fundamentales. Sin embargo, rara vez aparece una discusión académica seria sobre las capacidades, el talento y las universidades que necesitará Venezuela dentro de cinco, diez o veinte años.

Mientras esa conversación sigue ausente, otros países ya están tomando decisiones. China ha eliminado más de doce mil programas universitarios y, al mismo tiempo, ha creado miles de nuevos programas vinculados a inteligencia artificial, automatización, robótica, economía digital y tecnologías avanzadas. Lo interesante es que estas reformas no fueron impulsadas por el fracaso de sus universidades. De hecho, muchas de ellas figuran entre las mejores del mundo. La explicación es mucho más sencilla: comprendieron que el mercado laboral del 2030 tendrá poco que ver con el de hoy.

Esta noticia debería generar más debate en América Latina que en Asia. La región lleva años observando cómo se aceleran los cambios tecnológicos mientras gran parte de sus sistemas educativos continúan funcionando bajo esquemas concebidos para realidades económicas muy diferentes. El problema no es únicamente quedarse atrás en innovación. El riesgo es seguir formando generaciones enteras para un mundo que ya comenzó a desaparecer.

En el caso venezolano existe además una tendencia comprensible a mirar hacia atrás. Después de tantos años de deterioro económico, institucional y social, es natural que muchas personas asocien la recuperación con el regreso a una etapa anterior. Pero la reconstrucción de un país no puede limitarse a reproducir modelos —socialistas, para colmo de males— diseñados para otra época.

La realidad internacional también ha cambiado. Una eventual etapa de recuperación venezolana probablemente se desarrollará en un contexto hemisférico muy distinto al de comienzos de siglo, con un renovado protagonismo de Estados Unidos bajo la administración Trump-Vance y resulta difícil imaginar una reconstrucción nacional exitosa sin una estrecha relación económica, tecnológica y educativa con la principal potencia del mundo.

Las universidades venezolanas, tanto públicas como privadas, hicieron grandes aportes al desarrollo nacional. De sus aulas salieron médicos, ingenieros, economistas, investigadores y profesores que contribuyeron a construir buena parte del país moderno. Ese legado merece reconocimiento. Sin embargo, también es cierto que aquellas instituciones respondían a una realidad distinta. El petróleo ocupaba el centro de la economía, internet apenas comenzaba a transformar sectores productivos y la IA era un concepto reservado para especialistas. Hoy el panorama es otro.

Por esa razón, la discusión no debe centrarse únicamente en recuperar lo que existía antes. También debería plantearse qué tipo de profesionales serán necesarios para impulsar la recuperación nacional durante las próximas décadas.

Las profesiones que harán falta

Si en Venezuela se pensara seriamente en rediseñar parte del sistema universitario, hay áreas que difícilmente podrían quedarse fuera de la conversación. La inteligencia artificial, la ciencia de datos, la ingeniería energética, la logística internacional, la biotecnología, la tecnología agrícola y los programas relacionados con la digitalización del Estado aparecen entre las más evidentes.

No porque sean las tendencias que ocupan titulares. La razón es mucho más práctica. Venezuela tendrá que aumentar su productividad, modernizar servicios públicos, fortalecer su infraestructura tecnológica, administrar mejor sus recursos energéticos y competir en una economía donde el conocimiento tiene cada vez más valor. Incluso más que el gas y el petróleo.

Las preguntas que deberían hacerse quienes tengan la responsabilidad de reformar el sistema educativo son relativamente simples. ¿Cómo recuperar competitividad? ¿Cómo aprovechar mejor los recursos disponibles? ¿Cómo crear oportunidades para que el talento permanezca o regrese al país? ¿Cómo preparar profesionales capaces de integrarse a una economía cada vez más impulsada por la innovación, la automatización y las nuevas tecnologías?

Las respuestas a esas preguntas marcarán buena parte del futuro venezolano.

El error de declarar obsoletas las humanidades

La irrupción de nuevas tecnologías no debería conducir a otro error frecuente: asumir que las humanidades han perdido relevancia. Ocurre exactamente lo contrario.

A medida que tecnologías como la IA adquieren mayor influencia, también aumenta la importancia de cuestiones relacionadas con la ética, el derecho, la política, la historia y la cultura. Los debates más complejos sobre IA rara vez son exclusivamente tecnológicos. Terminan girando alrededor de temas profundamente humanos: privacidad, libertad de expresión, responsabilidad, transparencia, regulación y derechos individuales.

Por esa razón, una Venezuela moderna seguirá necesitando historiadores, filósofos, comunicadores, abogados y economistas capaces de interpretar una realidad compleja. Después de años marcados por el deterioro institucional, la corrupción, la destrucción de la confianza pública y el éxodo de millones de ciudadanos, la reconstrucción nacional no puede limitarse a reparar carreteras, hospitales o sistemas eléctricos.

También es necesario reconstruir valores, fortalecer instituciones y recuperar una cultura democrática capaz de sostener el desarrollo a largo plazo.

La reconstrucción nacional no debe ser únicamente económica, también debe ser ética, cultural y moral.

Pensar más allá de la emergencia

Uno de los mayores problemas históricos de Venezuela ha sido la imposibilidad de mirar más allá de la emergencia. Cuando una sociedad vive atrapada entre crisis sucesivas, la prioridad termina siendo resolver el problema más inmediato. Es comprensible. Pero esa dinámica también dificulta la planificación a largo plazo.

Los países que avanzan suelen dedicar tiempo a imaginar el futuro antes de que llegue. Los que no lo hacen terminan reaccionando cuando los cambios ya ocurrieron.

La discusión educativa adquiere relevancia precisamente por esa razón. Las universidades no solo forman profesionales. También reflejan qué conocimientos valora una sociedad y qué visión tiene sobre su propio futuro.

Ha llegado el momento de incorporar ese debate a la conversación nacional. No solo para copiar modelos extranjeros exitosos o abandonar todo lo que funcionó en el pasado, sino para reconocer que el mundo cambió y que Venezuela tendrá que competir en condiciones muy distintas a las que existían hace treinta años.

La pregunta que debe guiar el debate es sencilla y, al mismo tiempo, incómoda: ¿se está formando hoy el talento que será capaz de reconstruir el país dentro de diez o veinte años?

Porque cuando finalmente llegue la oportunidad de reconstrucción, el recurso más valioso será el talento humano capaz de transformar esas oportunidades en instituciones sólidas y prosperidad duradera.

Las naciones que logran recuperarse después de largos períodos de crisis suelen descubrir una verdad sencilla: los edificios pueden levantarse de nuevo, las economías pueden crecer otra vez y las inversiones siempre encuentran destinos atractivos. Lo más difícil de reconstruir son las personas preparadas para sostener ese progreso en el tiempo.

Por eso el debate educativo no es un asunto secundario ni una discusión reservada para académicos. Es una cuestión estratégica para la supervivencia y el éxito de la Venezuela del futuro.

Y ese futuro no puede esperar al día final de la crisis; tiene que empezar a construirse hoy.

 

jueves, 18 de junio de 2026

La culpa no es del ciego

La culpa no es del ciego sino de         quien le da el garrote


Se dice coloquialmente: "La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote".

El refrán conecta directamente con la figura del ciego y su guía en la novela picaresca “La vida de Lazarillo de Tormes”.

Aunque la frase exacta no aparece escrita de esa forma en el libro del siglo XVI, su lógica nace de la famosa y cruda relación entre sus protagonistas.

En la novela de autor anónimo, publicada en 1554, el primer amo del pequeño Lázaro es un ciego extremadamente astuto, avaro y violento.

El refrán se alimenta de esta dinámica por tres razones clave:

El "ciego" (El régimen putrefacto de Venezuela) que no es inocente: En el refrán, el ciego representa a quien actúa sin ver las consecuencias. En la novela, el ciego es el maestro que introduce a Lázaro en la mentira y la pura supervivencia a base de golpes.

La metáfora del garrote: Alude al bastón del ciego o al objeto con el que se causa daño. En el libro, los personajes se atacan constantemente: el ciego llega a romperle los dientes a Lázaro con un jarro de vino, y Lázaro se venga haciendo que el ciego salte con fuerza contra un poste de piedra.

El garrote de la infraestructura del terror:

El Helicoide, Boleíta, etc.

Cuerpos de represión: DGCIM, SEBIN, GNB, PNB, CICPC, etc.

Los colectivos armados.

La "Operación Tun Tun".

El garrote del hambre y el control social:

Soberanía alimentaria corporativizada (el carnet de la patria y las bolsas CLAP).

Economía ilícita (Narcotráfico, robo del tesoro público, y el Arco Minero, entre un largo etcétera).

El garrote judicial e institucional:

Tribunales subordinados.

Uso asimétrico de leyes antiterroristas.

Anulación del Debido Proceso.

El Tribunal Supremo de Justicia y la Fiscalía funcionan como el brazo ejecutor del palacio de Miraflores. Los jueces firman sentencias y órdenes de captura inconstitucionales.

El garrote digital y el cierre del espacio cívico:

La desinformación.

Censura mediática: Bloqueos HTTP/DNS dinámicos. El régimen apaga señales de televisión, bloquea portales de noticias web y persigue periodistas.

Ciberpersecución y leyes restrictivas: Leyes mordaza contra las ONG limitan el financiamiento internacional y criminalizan el registro legal de organizaciones sociales que asisten a víctimas.

Todo lo anterior deberá tener repercusiones y habrá justicia cuando la responsabilidad histórica y penal recaiga sobre la estructura criminal de la cúpula y su maquinaria sanguinaria.

Dar la herramienta del error: El refrán culpa a quien le da el arma al incapacitado. En la historia, la propia madre de Lázaro entrega al niño al ciego sabiendo lo desamparado que quedaría, iniciando una cadena de abusos donde todos justifican sus trampas por la miseria.

Por esta emblemática historia de la literatura española, la palabra "lazarillo" pasó a significar universalmente "guía de un ciego". De esa misma cultura popular decantó el refrán para recordarnos que quien facilita el peligro es el verdadero responsable del desastre.

El garrote venezolano

En el caso de Venezuela no cabe duda que la culpa de la debacle es de los venezolanos. Los venezolanos hicieron que el país se perdiera.

Le dieron el garrote a “Plasta Eterna”, un golpista con ideas marxistoides que le entregó la soberanía al “Sátrapa Cubano” en bandeja de plata y sin que este moviera un dedo.

Los venezolanos entronizaron a “Ñoña Batida”, un mequetrefe cucuteño inculto de última calaña (narcotraficante, asesino, ladrón, etc.).

Ahora le entregaron la soberanía al imperio yanqui. Venezuela está en manos de un sicópata esquizoide genocida. Un loco de carretera que debería estar tras las rejas por delincuente.

Se concluye que, si bien la cúpula gobernante y su maquinaria represiva son los ejecutores directos de la destrucción y deberán enfrentar la correspondiente justicia penal e histórica, la lección cultural del refrán permanece como una advertencia para el futuro: las sociedades son responsables de los monstruos que crean.

Reconstruir la nación implicará, necesariamente, aprender a no volver a darle jamás el garrote del poder a delincuentes.

La paradoja a resolver será: ¿A quién darle el garrote si los políticos y militares son ladrones por definición?

Al final, abolir la ignorancia poblacional generalizada deberá ser la principal tarea a afrontar en el futuro, aunque para ello deban pasar cientos de generaciones.

¡Duélale a quien le duela!


martes, 16 de junio de 2026

El ilimitado desprecio por la soberanía y la integridad territorial - Víctor Rodríguez Cedeño

 

El ilimitado desprecio por la soberanía y la integridad territorial

Víctor Rodríguez Cedeño

 

Mientras los estadios en México, Canadá y Estados Unidos, sede la Copa Mundial de Fútbol, se llenan de colores y de alegría, en Venezuela la crisis continúa. Los presos políticos siguen llenando las cárceles del horror, la libertad de expresión sigue bajo la persecución del régimen, la situación económica cada vez más grave, especialmente para los trabajadores y jubilados cuyos sueldos y pensiones se pulverizan ante el altísimo costo de la vida, una corrupción generalizada que ahora en la calle cubre a los agentes del Estado para extorsionar a los ciudadanos, a lo que agregamos ahora el desprecio de quienes controlan el poder por nuestra soberanía e independencia.

En días pasados, ante el asombro de todos, incluidos los “dirigentes” del chavismo, el régimen le abrió la puerta a las fuerzas estadounidenses para que en el territorio desplegaran otra acción militar, esta vez en contra de “terroristas” del Tren de Aragua, para acabar con el una vez protegido por el régimen, Héctor (el Niño) Guerrero Flores y sus secuaces, a los que abatieron militarmente. Un ataque quirúrgico, habría dicho el presidente Trump, pero efectivo y letal para “estabilizar” la zona y garantizar a los inversionistas su participación en las actividades mineras.

Una vez lo liberaron y protegieron, lo promovieron, le abrieron las puertas para que con su grupo crearan el terror y desestabilizaran la región e incluso, en Estados Unidos. Hoy lo entregan mediante una operación combinada entre organismos de seguridad de Venezuela y de Estados Unidos (…) para desarticular estructuras de delincuencia organizada que operaban en el sureste del estado Bolívar, como reza el comunicado oficial del interinato. Ya no es más el “hombre nuevo” del chavismo, sino el “cabecilla de una organización criminal”. Una operación que contó, como dice el gobierno de Delcy Rodríguez, con “apoyo tecnológico especializado” pero ignorando las normas que regulan la presencia y actividad de fuerzas extranjeras en el territorio nacional.

Los “revolucionarios” chavistas y sus herederos fueron siempre deshonestos. Decían luchar por la soberanía y la independencia del país, pero la entregaban a cubanos, rusos, chinos, iraníes. Decían combatir la corrupción y se robaron todo. Mostraron una cara hacia al mundo que contentaba a algunos “intelectuales” de izquierda que veían en el movimiento socialista del siglo XXI un nuevo esquema para luchar y acabar con el imperialismo y la supremacía de Estados Unidos. Todos estos años y con el mismo cantar de la lucha por la soberanía y la independencia, por nuestra autodeterminación, por la integridad territorial y por la paz, entregaron el país, nuestro territorio, nuestras riquezas, a grupos terroristas como las FARC, el ELN y otros grupos delictivos nacionales y extranjeros con el apoyo y la participación de civiles y militares vinculados al poder que se enriquecieron y manejaron la zona al margen de la ley, quienes tendrán que se ser investigados, procesados y castigados en su momento.

Una vez favorecieron y apoyaron actividades delictivas transnacionales, hoy las combaten. Todos saben cómo actúan y qué hacen en todo el país para realizar actividades vinculadas al narcotráfico y al terrorismo. Ante el terror que le tienen al tutor, ahora “reafirman su compromiso con la lucha contra la delincuencia organizada”. Deshonestidad y cinismo sin límite, para sobrevivir, lo que parecen lograr, aunque por mucho menos tiempo del que imaginan.

Los hermanos Rodríguez Gómez, constructores y hoy directores del desastre, cambian el sistema y se acercan cada vez más al “tan odiado” imperio y entregan todo, con el único fin de seguir en el poder y encontrar una salida “negociada” que les permita junto a sus cómplices disfrutar de la riqueza mal habida y de la seguridad que algún gobierno inescrupuloso le otorgue por algún tiempo. La dictadura designada desde afuera continúa el proceso de destrucción, aunque a su manera. Durante años han pisoteado nuestra soberanía e independencia, durante años han engañado al país, a sus mismos seguidores, hoy lo siguen haciendo con el cinismo que les caracteriza, al mejor postor.