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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Objetivo: Tumbar a la plasta!


Un oficial de la Fuerza Aérea podría enfrentar un consejo de guerra por protestar contra Trump

Una protesta frente al Capitolio podría tener graves consecuencias para un oficial de la Fuerza Aérea. El caso plantea preguntas sobre los límites de la participación política de los militares y el uso del uniforme en manifestaciones públicas.

Un militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fue detenido por segunda ocasión supuestamente por volver a criticar al presidente Donald Trump en el Capitolio. El arresto del mayor Jason Watson fue el 18 de agosto y se ordenó su confinamiento.

El militar es acusado de 10 cargos bajo el Código Uniforme de Justicia Militar, según confirmó la Fuerza Aérea, desacato hacia funcionarios gubernamentales. CNN documentó acusaciones relacionadas con el artículo 88 por desacato a funcionarios, el artículo 92 por incumplimiento del deber y el artículo 133 por conducta impropia de un oficial.

Watson fue detenido por primera vez el 1 de julio de 2026 por la Policía del Capitolio de los Estados Unidos durante una protesta en las escalinatas de la Cámara de Representantes. Vestido con su uniforme, exigió la destitución del presidente Donald Trump.

Antes de ser arrestado, convocó a medios de comunicación para dar una rueda de prensa como un elemento en activo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Instantes después se trasladó a las escalinatas del Capitolio portando un cartel con la leyenda: "Juicio público, condenar, derribar”.Durante el acercamiento con los medios de comunicación estuvo presente el demócrata Al Green, pero después se retiró. Según la policía, el Capítulo le pidió a Watson desalojar el lugar porque era ilegal lo que estaba realizando.La policía del Capitolio informó a algunos medios de comunicación que la persona se “negó a obedecer nuestras órdenes legales”, motivo por el cual Watson fue arrestado por aglomeración, obstrucción y alteración del orden público.Las autoridades informaron que los policías lo aseguraron conforme a lo establecido en el Código del Distrito de Columbia, el cual menciona en el artículo 22-1307 la prohibición de obstruir un edificio público.

Posicionamiento de la Fuerza Aérea

Después de la detención en julio de Watson, un militar con 17 años de trayectoria, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, escribió: “Estoy al tanto de los informes recientes sobre un oficial de la Fuerza Aérea que protestó en el Capitolio de los Estados Unidos. Permítanme ser claro: espero que cada miembro de la Fuerza Aérea y su Guardia Nacional cumplan con todas las leyes y políticas que rigen la conducta personal, la participación política y el uso del uniforme”.En entrevista con CNN, Chris Mutimer, abogado de Watson, declaró a CNN que su cliente puede enfrentar cargos bajo el Artículo 88 del Código Uniforme de Justicia Militar, en el cual se menciona el desacato contra altos funcionarios.“Él se lo esperaba. Se esperaba que lo arrestaran”, mencionó.Hasta el momento, Watson sigue en confinamiento preventivo en una instalación del condado en Maryland, custodiado por militares mientras continúan las investigaciones.En caso de ser encontrado culpable por un consejo de guerra, puede ser acreedor de la expulsión de la institución, perder su sueldo, beneficios, así como una condena de prisión.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Venezuela no ha sido salvada, ha sido vendida - Francisco Rodríguez

Cómo cambian las cosas en un año. Durante el otoño del año pasado, el presidente Donald Trump ordenaba a los buques de guerra de Estados Unidos bloquear los petroleros que salían de las costas de Venezuela. Menos de 12 meses después, Trump anunció: “el mayor acuerdo petrolero en la historia del mundo” con la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez. Esta es la misma Delcy Rodríguez que fue nombrada vicepresidenta de Venezuela por Nicolás Maduro, el exlíder venezolano que fue capturado durante una operación militar de Estados Unidos en enero y que ahora espera juicio en una cárcel en Brooklyn por cargos de narcoterrorismo.

El acuerdo podría parecer una singular buena noticia para Venezuela. En el país hay algunas de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo; sin embargo, produce solo alrededor del 1 por ciento del suministro mundial de petróleo. Una asociación con Washington para movilizar fondos podría, en teoría, impulsar el crecimiento y volver a encarrilar la maltrecha economía del país, recientemente golpeada por un devastador terremoto. El acuerdo, sin embargo, se asemeja más a una privatización opaca de la riqueza petrolera del país, un trato cuyas ganancias es poco probable que se distribuyan por Venezuela y que podría truncar el surgimiento cada vez más improbable de una democracia soberana.

Todavía hay mucho que no sabemos sobre el acuerdo. Trump afirma que no tendrá ningún costo para los contribuyentes estadounidenses y que servirá para reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, que se encuentra en su nivel más bajo desde 1982. Rodríguez dice que el pacto atraerá 100 millardos de dólares en inversiones de capital y permitirá a Venezuela aumentar la producción en 1,5 millones de barriles al día, más del doble de los niveles actuales. El gobierno de Estados Unidos se está asociando con un magnate petrolero venezolano, Alejandro Betancourt López, quien es más conocido por recibir millardos de dólares en contratos estatales sin licitación para construir plantas eléctricas, gran parte de los cuales invirtió en bienes raíces en el extranjero. Esta empresa conjunta recibirá concesiones por 100 años en yacimientos que albergan una quinta parte de las reservas de petróleo venezolano.

El gobierno de Trump ha asegurado que su modelo para transformar Venezuela sigue un plan de tres etapas: estabilización, recuperación económica y transición a la democracia. Si ese sigue siendo realmente el objetivo, este acuerdo es un retroceso claro.

La historia nos enseña que cuando los gobiernos transfieren recursos a élites conectadas políticamente a través de procesos de privatización turbios, la democracia sufre. Tomemos el caso de Rusia: a mediados de la década de 1990, el gobierno de Boris Yeltsin transfirió participaciones de control en compañías petroleras estatales a precios de liquidación a través de subastas arregladas a algunos de sus aliados políticos clave. El acuerdo creó enormes fortunas, pero generó pocos beneficios tangibles para el pueblo ruso, que en pocos años se enfrentó al colapso de su moneda y sistema bancario. Lo más perjudicial fue que creó una clase de oligarcas con interés en bloquear la transición a una democracia que pudiera cuestionar la procedencia de su riqueza. La concentración de poder económico que resultó de esa privatización jugó un rol indispensable en la reversión de Rusia a un régimen autoritario, algo que presagia lo que podría suceder en Venezuela.

Cuando los gobiernos utilizan su autoridad para otorgar poder económico de manera ilegítima o arbitraria, es poco probable que surjan instituciones que restrinjan ese poder. Es por eso que deben implementarse reformas para fortalecer la gobernanza y el Estado de derecho antes de privatizar los activos estatales. También es la razón por la que activos públicos valiosos, como el petróleo de Venezuela, deberían venderse a través de licitaciones abiertas y transparentes. En este momento, Venezuela ocupa el último lugar de los 143 países en el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project. No tiene un poder judicial independiente, ni una tradición institucional de rendición de cuentas ni una distinción efectiva entre el Estado y el partido gobernante. Se trata de un país donde a nadie debería sorprenderle que la privatización fracase.

Tampoco es probable que este acuerdo afecte los precios mundiales del petróleo, lo que el gobierno de Trump ha presentado como uno de los objetivos clave del plan. Pasarán años para que la producción petrolera venezolana aumente de manera significativa e, incluso si lo hace, no seguirá el ritmo del crecimiento proyectado de la demanda mundial durante los próximos 25 años. Cualquier petróleo que termine en la Reserva Estratégica de Petróleo no se venderá en los mercados mundiales.

Durante la Guerra Fría, bajo la Doctrina Monroe, Washington impuso regímenes de protectorado similares en Cuba, Haití y República Dominicana.

Estas experiencias no terminaron bien. Al estimular el surgimiento de políticos más preocupados por congraciarse con Washington que por responder a las demandas de su pueblo, estos regímenes sofocaron el desarrollo de las instituciones necesarias para el autogobierno e impulsaron una animosidad duradera a Estados Unidos.

En las últimas dos décadas, los venezolanos han vivido la destrucción de lo que alguna vez fue una economía próspera y una democracia vibrante. Estados Unidos ahora tiene tanto la oportunidad como la responsabilidad de ayudarlos a reconstruir su país. Un proceso de privatización nebuloso que reduce la rendición de cuentas, profundiza las desigualdades y elude la reforma institucional no acercará el cambio democrático. Lo alejará aún más.

 

Francisco Rodríguez es investigador sénior del Centro de Investigación Económica y Política y profesor de asuntos internacionales y públicos en la Facultad Josef Korbel de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

La Patilla

 


Hay que aprovechar que el término aún no ha sido incluido en el RAE para sugerir que se le agregue una 's' para que quede 'casquistocracia', gobierno de burros, borricos, asnos, jumentos, etc. 

Sinónimos de: 
bruto, torpe, zafio, rudo, indelicado, tosco, ordinario, necio, tonto, imbécil, idiota, ignorante, inculto, zote, zopenco, zoquete, borrico, pollino, acémila, adoquín, boludo, adundado.
Agregando: 
criminal, genocida, ladrón, asesino, homicida, fratricida, infanticida, parricida, delincuente, malhechor, violador convicto y confeso (5 millones de US$ a pagar), facineroso, forajido, bandido, perverso.
Y más: 
rata, indeseable, miserable, víbora, gusano.
Además de:
loco, esquizofénico, 
demente, perturbado, desequilibrado, alienado, lunático, ido, enloquecido, enajenado, insano, chalado, chiflado, majareta, tronado, chaveta, maniático, revirado, locuaz, ñampeado.
Y otros: Ñoña, excremento, basura, caca, suciedad, porquería, inmundicia,  boñiga.
Epítetos para regar en el nuevo salón de baile de la Casa Blanca.


martes, 1 de septiembre de 2026

El atraco de la historia

 

Los criminales hipotecan el principal recurso del país por 100 años por un beneficio fiscal de 200.000 millones de dólares que no alcanzan para pagar la deuda externa actual de 240.000 millones que ellos mismos causaron.

¿De dónde van a sacar para atender el presupuesto de la nación en los próximos 100 años y más?

Futuro macabro para los venezolanos.