miércoles, 18 de febrero de 2026
jueves, 29 de enero de 2026
CARTA ABIERTA A LA VERGÜENZA NACIONAL: VLADIMIR PADRINO LÓPEZ - CARIVE
Ciudadano
@vladimirpadrino
Hay manchas que no se quitan con detergente, sino
que se graban en el ADN de la historia. Usted no solo es el General que
permitió la destrucción de la República; usted es el sepulturero del honor
militar venezolano.
Bajo su mando, la Fuerza Armada Nacional ha dejado
de ser el escudo de la nación para convertirse en una estructura de custodia
criminal. Lo que antes era el estandarte de Bolívar, hoy es una organización
que el mundo observa con asco y desprecio. Usted ha logrado lo impensable: que
el uniforme de un General de la República no inspire respeto, sino sospecha y náuseas.
La realidad es una sola y es pública:
• El General con
Precio: Usted pasará a la historia como el oficial cuyo valor no se mide por
sus batallas, sino por una recompensa de 15 millones de dólares (y el ascenso
de la cifra por sus cómplices). Su cabeza tiene precio en los tribunales
internacionales de justicia, no por ser un "patriota", sino por ser
el guardaespaldas de un cartel.
• La FAN Podrida:
Usted preside una institución maloliente, donde la meritocracia fue sustituida
por la lealtad al crimen. Ha permitido que el hambre humille a la tropa
mientras la cúpula se reparte el botín de la soberanía entregada.
• Humillación en Vivo
y Directo: El mundo fue testigo de cómo la estructura que usted
"protegía" fue desmantelada, con jefes llevados ante la justicia
extranjera mientras usted balbuceaba excusas desde un escritorio. Usted no es
un General de combate; es un conserje del oprobio.
Sepa esto: En los manuales de historia militar
universal, su nombre no aparecerá en el capítulo de los valientes, sino en el
de las curiosidades patológicas de la traición. Usted ha convertido a la FAN en
una vergüenza mundial, una caricatura de fuerza armada que solo sirve para
perseguir civiles mientras se arrodilla ante intereses transnacionales y
criminales.
Usted ya no es un oficial. Usted es un objetivo
judicial que viste de verde oliva. La institución está herida de muerte por su
culpa, pero el honor será rescatado por aquellos que no vendieron su alma por
una cuota de poder en un barco que ya se hundió.
A la FAN le queda el uniforme, pero a usted ya no
le queda ni el nombre.
CARIVE
(Coalición Activa de la Reserva Internacional
Venezolana).
miércoles, 21 de enero de 2026
martes, 20 de enero de 2026
Un preso político venezolano al fin vuelve a casa - The New York Times
Un preso político venezolano al fin vuelve a casa
Por Isayen
Herrera y James Wagner
Fotografías
por Alejandro Cegarra
Isayen Herrera informó desde Caracas y Los Teques, Venezuela.
James Wagner informó desde Ciudad de México.
20 de enero de 2026
Ángel Godoy fue encarcelado luego de escribir
columnas que irritaron al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Ahora su
familia intenta
Luego de un año tras las rejas como preso político
bajo el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, una de las primeras cosas que
hizo Ángel Godoy fue pedir disculpas.
Liberado el
pasado miércoles, Godoy, activista político y columnista, regresó a su casa de
Los Teques, a 40 minutos de la capital, Caracas, donde su hijo le mostró una
foto de su graduación de bachillerato.
“Perdón por no estar”, susurró Godoy.
“Ahora estás”, respondió su hijo, Miguelangel
Godoy Briceño. “Y necesito que me ayudes a estudiar en la universidad”.
Ángel Godoy, de 52 años, recorrió las paredes de
su apartamento y tocó las fotos familiares para confirmar que aquél era su
hogar. En la sala había un póster con su cara que su mujer había utilizado como
telón de fondo en todos los videos que grabó sobre la detención de su marido el
8 de enero de 2025.
Tomó un rotulador y escribió sobre él en letras grandes: LIBERADO.
Antes de ser liberado, los familiares de Godoy
esperaban noticias sobre la anunciada liberación del preso político.Godoy y su familia llevaban 371 días esperando
este momento, pero sus esperanzas aumentaron a principios de este mes, después
de que el presidente Nicolás Maduro fuera apresado por fuerzas estadounidenses
en Caracas y el gobierno venezolano anunciara que comenzaría a liberar a “un
número importante” de presos políticos.
Godoy es uno de los afortunados. Hasta la fecha,
solo 143 de los casi 900 presos políticos que se calcula que hay en Venezuela
han sido puestos en libertad, según Foro Penal, uno de los principales grupos
de derechos humanos. Y gran parte de la maquinaria represiva del gobierno de
Maduro permanece prácticamente intacta.
Fue ese mismo aparato el que secuestró a Godoy
cuando llegaba a su casa hace un año y lo acusó de terrorismo e instigación o
incitación al odio y a las acciones armadas. Godoy ha negado estas acusaciones,
que son habituales contra los presos políticos en Venezuela.
Godoy dijo que unos hombres enmascarados habían
saltado de una camioneta sin matrícula y con los cristales ahumados, y se lo
habían llevado. Aunque los hombres no llevaban insignias oficiales, Godoy gritó
a sus vecinos que se trataba de la agencia de inteligencia del país, acusada de
numerosas violaciones de derechos humanos, y les pidió que se lo dijeran a su
esposa.
Durante los 25 días siguientes, sus familiares no
supieron nada de él. No lo vieron durante 96 días.
Godoy estuvo recluido en varias prisiones, entre
ellas El Helicoide, el tristemente célebre edificio de Caracas que se construyó
como el primer centro comercial de autoservicio del mundo, pero que se
convirtió en un centro de tortura, según afirman grupos de derechos humanos.
Calificó de “vergonzoso” su proceso judicial y su comparecencia por teléfono.
“Él está detrás de los barrotes”, dijo su esposa,
Adriana Briceño. “Pero nosotros también como familia”.
Mientras estaba en prisión, Godoy y su esposa
desde hace 19 años mantuvieron viva la esperanza gracias al amor que se
profesaban.
Durante meses, Briceño utilizó golosinas para
enviar mensajes escribiendo palabras de ánimo o notas sobre noticias domésticas
dentro de los envoltorios. Godoy le contestaba en pequeños trozos de papel
doblados, escondidos entre la ropa sucia que su esposa recogía los días de
visita.
“Te amo más que la vida misma”, escribió Godoy en
una.
Godoy guardó todos los envoltorios de golosinas.
Pero cuando lo trasladaron a otra prisión, todo se quedó en su antigua celda.
Para sorpresa de su esposa, los guardias le dieron todos esos recuerdos cuando
ella recuperó sus pertenencias.
El día que Godoy fue liberado, su esposa recibió
la noticia justo cuando entraba en la prisión para una visita.
Cuando Godoy oyó que decían su nombre para la
excarcelación, “aquello explotó”, dijo. Sus compañeros de prisión le abrazaron.
“Yo decía, ‘Dios mío’”, recordó. “No lo podía creer. Todo el mundo gritaba:
‘Libertad, libertad, libertad’”.
Fuera, Godoy vio un país marcado por los ataques
estadounidenses. De vuelta a casa con su mujer y su cuñado, les habló de su
estancia tras las rejas.
“Que no repitamos esta oscuridad”, dijo.
Los vecinos de Godoy lo recibieron con abrazos y
lágrimas.
Dentro del apartamento de Godoy había recuerdos de
una vida interrumpida.
La mesa del comedor seguía puesta con adornos navideños. En el congelador había una tradicional hallaca navideña que su mujer había reservado para él, por si acaso.
Algunos de los objetos habían venido de la
prisión, entre ellos un hosco osito de peluche hecho por otros presos con
retales de tela de un colchón de la celda de Godoy, regalo de aniversario de
boda para su esposa. También había una pelota de tela cubierta de mensajes para
su hijo. Para sacar la pelota de la cárcel a través de su esposa, Godoy negoció
con el alcaide y permitió que se inspeccionara minuciosamente cada palabra.
En un rincón del apartamento de la familia había
una mesa de plástico desgastada. Godoy utilizaba la mesa en su celda, y su
familia la recuperó tras su traslado a otra prisión. En su superficie había
escrito un versículo de la Biblia: “Aunque pase por quebradas oscuras no temo
ningún mal”.
Aunque Godoy está libre, las autoridades
venezolanas mantienen control sobre él. Tiene prohibido salir del país y debe
comparecer ante un tribunal cada 30 días.
Pero aquella primera tarde fuera de la cárcel,
Godoy se sentó a la misma mesa que su mujer había mantenido decorada. Y comió
los mismos alimentos que ella había guardado para él.
De verdad estaba en casa.










